El uso de las pantallas en el desarrollo del lenguaje

Vivimos en una sociedad rodeada de pantallas. Tablets, móviles, televisión y ordenadores forman parte del día a día de muchas familias, incluso desde edades muy tempranas. Aunque la tecnología puede ofrecer recursos educativos y momentos de entretenimiento, su uso excesivo o inadecuado puede influir negativamente en el desarrollo del lenguaje y la comunicación infantil.

Como logopedas, cada vez observamos más niños con dificultades en la adquisición del lenguaje asociadas a un uso prolongado de pantallas y a una menor interacción comunicativa con su entorno.

¿Por qué son tan importantes las interacciones para el lenguaje?

El lenguaje no se aprende únicamente escuchando palabras. Los niños desarrollan la comunicación a través de la interacción: mirando rostros, interpretando gestos, escuchando diferentes tonos de voz, respondiendo a preguntas y participando en conversaciones reales.

Cuando un niño pasa demasiado tiempo frente a una pantalla, muchas de estas experiencias se reducen. La pantalla habla, pero no espera respuesta, no adapta el lenguaje a las necesidades del niño ni fomenta un intercambio comunicativo auténtico.

¿Cómo puede afectar el exceso de pantallas?

El uso excesivo de dispositivos electrónicos en edades tempranas puede
relacionarse con:

• Retraso en la aparición de las primeras palabras.
• Menor vocabulario.
• Dificultades en la comprensión del lenguaje.
• Problemas de atención y concentración.
• Menor intención comunicativa.
• Reducción del juego simbólico e imaginativo.
• Menos contacto visual e interacción social.

Además, en muchos casos las pantallas sustituyen momentos fundamentales para el desarrollo, como el juego compartido, los cuentos, las canciones o las conversaciones familiares.

Señales de alerta relacionadas con el lenguaje

Es importante consultar con un profesional si observamos que el niño:

• Habla poco para su edad.
• Tiene escaso interés por comunicarse.
• Prefiere las pantallas a interactuar con otras personas.
• No responde cuando se le habla.
• Presenta rabietas frecuentes al retirar dispositivos.
• Tiene dificultades para mantener la atención en actividades sin pantalla.

La intervención temprana es clave para favorecer el desarrollo comunicativo.

¿Qué podéis hacer como familia?

– Priorizar la interacción humana: hablar, jugar, cantar y leer cuentos diariamente favorece enormemente el desarrollo del lenguaje.
– Evitar las pantallas durante las comidas: las comidas son momentos ideales para conversar y compartir experiencias.
– Ofrecer juego libre: el juego simbólico estimula la imaginación, el vocabulario y la comunicación.
– Acompañar el uso de pantallas: si se utilizan dispositivos, es preferible hacerlo junto al niño, comentando lo que aparece y fomentando la participación.

Además, nosotros como adultos también somos modelo. Por lo que debemos reducir el uso del móvil durante los momentos familiares para mejorar la calidad de la interacción.

El desarrollo del lenguaje se construye a través del vínculo, la escucha y la interacción cotidiana. Ninguna aplicación puede sustituir la riqueza de una conversación, una mirada o un juego compartido.