ACOMPAÑAMIENTO A NUESTROS HIJOS DESDE TERAPIA OCUPACIONAL CON LA VUELTA AL COLE
El comienzo de un nuevo curso, después de un verano sin rutinas establecidas o muy marcadas, puede resultar complicado. Implica nuevas rutinas lo que supone nuevos sonidos, horarios diferentes y quizás compañeros nuevos. Esto puede suponer demasiado estímulo para el sistema nervioso de cada peque.
Por ello, para hacer un poco más fácil esa vuelta, te dejamos una serie de ideas que os pueden servir desde la terapia ocupacional para que el regreso sea más llevadero para toda la familia.
Anticipación:
muchas veces lo desconocido es lo que nos asusta. Por lo tanto, anticiparles mediante pictos o cuentos (de manera muy sencilla que cuenten un poco las rutinas o lo que va a pasar) les puede ayudar a sentir que tienen el control.
Adaptación del cuerpo:
el cole presenta muchos estímulos (luces, ruidos, cambios de temperatura de la clase al patio…) que pueden llevar a que un peque sensible a nivel sensorial se sienta desbordado. Para que se sienta más seguro, podemos hacer un kit sensorial que lleve en la mochila con objetos que le puedan ayudar a regularse (pelotas antiestrés, mordedores, cintas elásticas, auriculares que reducen el sonido, texturas que le resulten agradables…)
Comienzo de rutina antes del día de comienzo de cole:
Empezar semanas antes con la rutina que vaya a tener cuando empiece el curso escolar. Horarios de sueño, comidas, juego, al ritmo del cole. De esta forma se van adaptando al cambio de manera progresiva y no de golpe.
Una parte muy importante es darles los tiempos necesarios en cada parte del proceso mediante pausas sensoriales, donde no haya apenas estímulos, luces, ruido.
La vuelta al cole con un poco de anticipación, algunos ajustes sensoriales y comunicación, puede convertirse en una transición que vuestro hijo o hija atraviese sintiéndose acompañado. Y eso, al final, es la parte esencial para que todo lo demás vaya bien.
