
¿Qué son las funciones ejecutivas y como se valoran?
Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas que nos permiten planificar, organizar, regular nuestra conducta, mantener la atención, controlar impulsos y adaptarnos a situaciones nuevas. Estas capacidades son fundamentales para el aprendizaje, la autonomía y el desarrollo personal durante la infancia y la adolescencia.
¿Cuándo es recomendable realizar una valoración de funciones ejecutivas?
Una evaluación puede ser útil cuando observamos de forma asidua en nuestros hijos dificultades en el día a día como:
- Problemas para mantener la atención.
- Olvidos frecuentes.
- Dificultades para organizar tareas escolares.
- Baja tolerancia a la frustración.
- Impulsividad.
- Problemas para planificar o finalizar actividades.
- Dificultades para seguir instrucciones complejas.
- Bajo rendimiento académico sin una causa aparente.
Estas dificultades pueden afectar al desempeño escolar, las relaciones sociales y la autonomía en el día a día.
¿Cómo se realiza la valoración?
Empezamos con una entrevista inicial detallada con la familia, en la que recogemos información sobre el desarrollo del niño, su historia escolar, las preocupaciones actuales y el contexto familiar. Esta fase nos permite comprender mejor las dificultades observadas y orientar adecuadamente la evaluación.
Posteriormente, se realizan varias sesiones de evaluación con los niños en las que se aplican pruebas estandarizadas y actividades adaptadas a la edad. Estas herramientas permiten analizar diferentes componentes de las funciones ejecutivas, como:
- Atención y concentración.
- Memoria de trabajo.
- Inhibición de respuestas impulsivas.
- Flexibilidad cognitiva.
- Planificación y organización.
- Velocidad de procesamiento.
- Autorregulación emocional.
Además de los resultados cuantitativos, se observa la conducta del niño durante las tareas, ya que esta información aporta datos muy valiosos para la interpretación posterior y la que los padres han aportado durante la entrevista inicial.
Por otro lado, siempre que sea necesario y con la autorización de la familia, se puede complementar la valoración con información procedente del centro educativo u otros profesionales que intervengan con el menor. Esto permite obtener una visión más completa de su funcionamiento en diferentes contextos.
Tras analizar toda la información recopilada, se elabora un informe detallado donde se describen las fortalezas y las áreas de dificultad detectadas. El objetivo no es únicamente identificar las dificultades, sino comprender cómo aprende y se organiza cada niño para poder ayudarle de la forma más eficaz posible.
Para que finalmente, se pueda realiza una sesión de devolución con la familia en la que se explican los resultados de manera clara y comprensible. Ofreciendo recomendaciones prácticas para casa y para el colegio, así como orientaciones sobre la necesidad de intervención si fuera conveniente.
En nuestro caso buscamos un enfoque centrado en el niño y su familia para ello trabajamos desde una perspectiva cercana, especializada y personalizada, involucrando a la familia durante todo el proceso y poniendo el foco tanto en las dificultades como en las fortalezas de cada niño. Nuestro objetivo es comprender sus necesidades reales para diseñar estrategias que favorezcan su desarrollo y bienestar.
Si tienes dudas sobre alguno de estos temas, una valoración puede aportar información clave para comprender qué está ocurriendo y cómo acompañarle de la mejor manera posible.
